Emprendedores

Publicada el 21 diciembre, 2009

En estos días en que celebramos las fiestas de navidad y fin de año no conviene analizar problemas que nos agobian para no aplacar nuestro espíritu que debe llenarse de júbilo, ni amargarnos por la ineficacia estatal para prevenir y paliar los efectos del estiaje sino adaptarnos a los cortes de electricidad y contribuir al ahorro de energía, o molestarnos por la agobiante propaganda mediática de Alianza País a pesar que sabemos que es financiada con el erario público.  Debemos olvidarnos, al menos por un par de semanas, de los escándalos de corrupción en la contratación de obras y compra de bienes, desbordados por el abuso en declaratorias de emergencia, y de las mordaces acusaciones de Fabricio Correa, que revelan una apasionada sinceridad y fraternal deseo de rectificaciones gubernamentales.  Si, mejor encontremos motivos que alberguen esperanzas que nuestro país, donde abundan  recursos y ciudadanos capaces, se enrumbe por un camino de progreso que disminuya la desocupación, inseguridad y pobreza.

La semana pasada, la Corporación para el Desarrollo de la Educación Universitaria, Codeu, presentó en Guayaquil el libro de la Dra. Lois Roberts titulado “Empresarios ecuatorianos del banano”.  Es una magnífica obra que describe el proceso de desarrollo del comercio internacional del banano y del cultivo, producción y exportación de la fruta en Ecuador.  Es motivo de orgullo para los ecuatorianos el que nuestros pequeños productores y grandes empresarios colocaran a nuestro país en el liderazgo mundial del comercio bananero, y hayan mantenido esa posición por más de cincuenta años.  Esto, a pesar de que las grandes transnacionales hayan concentrado sus inversiones para producción y exportación desde  las repúblicas centroamericanas.

La Dra. Roberts explica que esto fue posible gracias a políticas gubernamentales, iniciales inversiones extranjeras y transferencia tecnológica y la experiencia como empresarios cacaoteros de agricultores de la costa, que supieron trabajar con ahínco y dedicación para mantener al Ecuador como el primer exportador mundial.  La producción y exportación de la fruta hicieron posible el desarrollo de Guayaquil y de la Costa ecuatoriana.

El ejemplo que dieron esos empresarios bananeros, ha servido para que otros ecuatorianos colocaran la producción y exportación de otros productos del país, como camarones, pesca, flores, palma africana, palmito, en los primeros lugares a nivel mundial, generando miles de puestos de trabajo que han permitido disminuir la pobreza. 

El libro de Lois Roberts demuestra que Ecuador no fue nunca una “Banana Republic”, mote con que se conoce a las repúblicas en que una o dos grandes transnacionales dominan la producción de banano ejerciendo una terrible influencia política, y que Ecuador “si puede” desarrollarse con esfuerzo de sus pequeños y grandes empresarios.

Dr. Benjamín Rosales Valenzuela

Publicado en: Diario EL COMERCIO

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